Tati Allende una revolucionaria olvidada de Marco Álvarez Vergara

Pehuén

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Era necesaria la fuerza del afecto y la conciencia política para atreverse a hacer añicos la cómoda autocensura de la izquierda y el desprecio de los poderosos que han mantenido durante tanto tiempo a esta mujer revolucionaria en esa extraña zona del olvido.

Tati fue socialista pero también media mirista, media guevarista, media allendista. Nadie sospechaba de que ella caminara por todos esos senderos, porque le era natural. Por eso Salvador Alllende le deja el mandato de articular a las izquierdas en el exilio. Si uno ve el contexto político actual, este legado es fundamental a la hora de construir proyectos transformadores hacia el futuro”, dice el autor.

Según explica el libro, Beatriz fue la hija favorita de Allende, algo que marcó su vida y también su muerte. Al llegar su padre a La Moneda en 1970, ella se convirtió en su más cercana asesora en la Secretaría Privada de la Presidencia, donde estrechó lazos con Miria Contreras, la “Payita”, y fue clave en las negociaciones entre su padre y la extrema izquierda chilena.